Desde mis botas de rockero: La nueva morada de Marco

Botas copy

La nueva morada de Marco

Estoy seguro que no era rockero pero entre las cosas que más amaba estaban la música, la amistad, el buen humor y su querido Olimpia.

Lo conocí allá por los años 70 y algo, en un antro exclusivamente de rockeros, el Charlie Bar, situado en la esquina de la avenida Gaspar R. De Francia y la calle Montevideo, al costado del Colegio Cristo Rey.

En ese lugar, Hugo “Charlie” Ovelar y su hermano Rubén “la vieja” Ovelar, sus propietarios, dieron cabida a los rockeros de entonces, los llamados “progresivos”  que llegábamos al sitio con nuestros casetes y podíamos escuchar a Led Zeppelín, Deep Purple, Black Sabbat, Santana, Jethro Tull, Jimi Hendrix, Stepenwolf, Iron Butterfly, etc., etc., etc, a cambio de consumir hectolitros de cerveza más uno que otro sándwich…¿quién pensaba en comida en aquel tiempo?

Nunca nadie se puso de acuerdo jamás sobre cuál era el mejor guitarrista o el mejor vocalista, en cuanto a los otros instrumentistas las discusiones generalmente terminaban en empate o se perdía por abandono. De por ahí alguien quería escuchar blues y aparecían al toque, Pappos Blues dando entrada a la sección de los rockeros argentinos, Pescado Rabioso, El Reloj, Crucis, Orions Beethoven, Color Humano y otros.

Marco A. de Brix

Fue en una de esas gloriosas noches en que uno de los hermanos Ovelar, en pleno festejo de su cumpleaños, apareció un jovencito sonriente, simpático, medio gordito y acompañado de una guitarra, en realidad eran dos pero el que llamó la atención fue el robustito que enseguida se puso a ejecutar su instrumento y a cantar guaranias, polkas y alguna que otra composición propia. Nada de rock pero la coincidencia de los presentes fue absoluta…el gordito cantaba como los dioses!

Tragos fueron tragos vinieron… empezamos a charlar y a preguntarle cosas, así nos enteramos que su nombre era Marco y que era hijo del célebre Don César de Brix, respetado cantante, actor y popularísimo comediante, más conocido como “el sapo cancionero”.  Y bueno… aunque suene paradójico… hijo de tigre tenía que ser!!!!

Hace tanto de aquello que al intentar razonar sobre la reciente y definitiva ausencia corporal de Marco Antonio, el querido Marquito, uno siente un “no se que”  en el pecho, haberlo conocido, haberlo sentido crecer como artista, como ser humano a través de los diversos eventos artísticos, a través de los medios, a través de breves y esporádicos contactos personales y mediante los amigos comunes, su trayectoria, su carácter bonachón y su infaltable saludo desde cualquier lugar que estuviere y sobre todo su don de buena gente  nos obliga a reponernos de la tristeza y nos invita a levantar la mirada para imaginarlo inconmensurable, radiante y eterno, como habitante ilustre, allá donde solamente residen los grandes.

4 Respuestas a Desde mis botas de rockero: La nueva morada de Marco

  1. sos un genio primo…esta espectacular lo de markitos…!!

  2. benjamin alfonso parodi

    que tiempos aquellos en el charlie bar , aun mantengo algunas fotos de alli , lastima no tenerlos aqui , sino en paraguay ,les envio un gran abrazo desde new york city y que sigan adelante ,fuerza paraguay

  3. que lindos tiempos aquellos, lastima no los vivi, pero comparto esos gustos clasicos, muy buena historia!

  4. que tiempos aquellos nico. que lindo recuerdos de esa persona tan noble..

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s